Y no hablo de la mala memoria habitual, aquella que nos hace olvidarnos de todo, sino de la «mala memoria a la carta». ¡No puede ser más cierta la frase! Si conseguimos olvidarnos de los malos rollos, de las personas dañinas, de las cosas que nos han herido….. seremos, evidentemente, mucho más felices.
Esto no quiere decir que vayamos por la vida de incautos, amables y comprensivos, dejándonos avasallar por todos y olvidando nuestras historias vividas, pero sí que dejemos todos los días nuestra mente libre de resentimientos, rencores y malos rollos. Si siempre, al acabar el trabajo, eliminamos del ordenador o de nuestra mesa, aquello que no hace nada más que ocupar un espacio que nos puede hacer falta, ¿porque no hacemos lo mismo con nuestra vida? Al acostarnos, nuestra mente debe liberarse de todo lo sucio y lo malo, para tener espacio al día siguiente y seguir seleccionando.
Supongo, que todos me estáis entendiendo, pero ya estoy escuchando esas voces discordantes que me dicen que no es bueno olvidarse de los agravios , de las cosas que haces mal, de las historias que te hacen daño, de las personas que te han marcado con sus garras….y sí, repito, hay que olvidarse de todo eso. Porque pensad realmente para que os sirven todas esas cosas en vuestras mochilas, ¿Os reportan satisfacción? , no, ¿Os hacen sentiros más felices?, no, ¿Recordarlas os convierten en mejores personas?, no ¿Vengaros, cuando encontréis la oportunidad, os hará sentir mejor?, sigo creyendo que no. Por lo tanto, todo aquello que no reporta beneficios, es lastre y hay que soltarlo.
Y no os confundáis, una cosa es tener mala memoria selectiva y otra diferente convertirse en íntimos de las personas que nos hacen daño, o no aprender de los errores y caer una y otra vez en los mismos fallos, o adorar a la persona que nos ha destrozado un trocito de nuestra vida, o volver a «ponerte a tiro» de aquellos que te han clavado sus uñas. ¡Noooo!, eso no, pero olvidar esas situaciones que no han sido gratificante,s es lo mejor que puede hacer una persona inteligente, pues nuestra cabeza, sino la dejamos olvidar, comienza a montar sus propias estrategias y acabamos arruinando nuestra vida por intentar hacer a esa gente, tanto daño como nos han hecho a nosotros. El resultado, al final, es que nos envenenamos con nuestro propio odio, y al responsable de él, ni siquiera le herimos.
A la hora de vivir una mala situación, me he encontrado con dos tipos de comportamientos diferentes, aquellas personas con «muy mala memoria», que se olvidaban totalmente de la situación y de las personas que habían participado, haciendo un auténtico «reseteo» y otras que seguían acordándose vívidamente de ella y odiaban a esas personas, durante años y años. La elección, la dejo a vuestro criterio, pues siempre es personal, pero ¿cuál creéis que es la postura más inteligente? ¿Quién pensáis que es más feliz?
Como estaréis imaginando, yo me decanto sin duda por los primeros. Me parece más sano, agradable, inteligente y sobre produce mucha más felicidad, olvidarse de las situaciones ingratas, convertir en desconocidos a las personas que me hieren y tener la cabeza limpia para poder seguir alimentándola de nuevas historias y elementos que me aporten felicidad y buen rollo.
Lo que decidáis estará bien, seguro, pero que os compense, ¿de acuerdo? Vivid y divertíos.
