Los favores

favores

Si que es un dilema hacer favores…, si haces muchos, se convierte en algo normal para los demás y si haces pocos, eres «malo malísimo» y te tachan de egoísta.

¿Y entonces, cuál es la solución correcta? ¿Qué es lo adecuado? ¿Hacer todos los favores que puedas y luego aguantar a los ingratos o no hacer ninguno y recibir alabanzas cuando haces uno? Supongo que el término medio sería el apropiado, pues para unos cuantos serías un poco bueno y para otros serías un egoísta, pero es difícil llegar a este punto. Como yo, la mayor parte de la gente normal, hace los favores que puede sin pensar en los resultados, es de buena gente funcionar así y es un comportamiento habitual. Como casi siempre, hay un «pero» y calibrar lo grande o pequeño que es ese «pero» es la solución.

Tenemos la costumbre de no valorar las cosas en su medida y si encontramos buena gente que habitualmente hace favores, empezamos a considerar que esa persona tiene ya una obligación y cuando de repente pides uno que es difícil de  realizar, siempre hay uno así,  es cuando esa persona  que lleva años ayudando en lo que puede,  se convierte, de repente, en «un monstruo egoísta y mal nacido que no quiere hacernos un favor porque sólo piensa en sí mismo». ¡Qué egocéntricos somos! ¡Qué poco agradecidos e ignorantes! Como pasamos de un extremo a otro sin medir las consecuencias que para esa persona, que siempre nos ha ayudado, tiene nuestra actitud.

Si por el contrario nuestros favores son  siempre limitados, nos tacharan de egoístas, pero cuando hagamos un favor este será tan extraordinario que solo oiremos lindezas, fingidas eso sí, pero que suenan bien. Nuestra ingratitud llega a esos extremos. Hay que ser una mala persona para que la gente te respete y te valore, ¡es increíble el ser humano, nuestros derechos siempre los primeros!….

No obstante ser consciente, de que es preferible ser una persona rígida y déspota, ¡no me sale y no me compensa!. Me gusta dormir por la noche de un tirón, me satisface hacer revista y pensar que he hecho «todo», lo mejor que he podido, me agrada no tener que reprocharme nada, me gusta, en suma, intentar ser buena gente, pues con eso me siento mejor y lo único que me vale, mucho más que los pareceres de los demás, es mi opinión sobre mí misma. Como muchos otros, soy así y no sirvo para hacer daño de forma consciente y mi consejo y experiencia me dicen que actuéis de acuerdo con vuestro propio yo, ese que os juzga por la noche cuando os metéis en la cama. Si ese «yo» dice que lo habéis hecho bien, el resto de las opiniones os van a sobrar, y aunque de vez en cuando seas el malo si no puedes hacer el favor, tendrás todos los días un sueño reparador.

Lo que hagan los demás es su problema, no el tuyo, ¿no os parece?

A vivir y divertirse.

Deja un comentario