¡Encima, desear suerte a los malvados! Que difícil de llevar a cabo y cuánto cuesta creer que la puedan necesitar. Pues mirad, creo que acierta esta frase. Siempre he pensado que «ser malo y desear el mal, es como tomar veneno creyendo que matas a tu enemigo y al final sólo te mueres tú».
La sociedad actual, que tiene mucho que ver con la proliferación de la maldad, ha desarrollado un virus importante, que ha conseguido que todos los días nos tengamos que enfrentar con alguna persona, que en mayor o menor grado, actúa con maldad. Se transmite por el aire, nadie estamos libres de él y por lo que parece es muy contagioso.
Hay días, los más livianos, en los que sólo te rozas con el virus de soslayo y es fácil evitarlo, las cosas no te afectan demasiado y piensas que es una pena que esa persona no empiece a medicarse y así se libraría de la enfermedad rápidamente y sin demasiadas consecuencias. Pero no precisa casi de tu intervención, por lo que tú, todavía no contagiado, sales indemne.
Otras veces, ya es un poco más fuerte el choque o sencillamente es con alguna persona que conoces un poco, y tu intervención aunque tiene que ser algo más dura, pues ya has sido un poco agredido, aún te permite controlar tu propio contagio, y sentir lástima por la forma de actuar de esa persona.
Pero algunos días, los menos, el choque es brutal y con una persona totalmente infectada, que además es conocida y querida. Entonces el dolor por la agresión es tan fuerte, que sientes que estas empezando a contagiarte por las ganas irrefrenables de cometer actos tan malévolos contra ella y hacerla tanto daño como te está infligiendo a tí. Ese ser conocido y con el que has compartido una parte de tu vida es irreconocible y se ha vuelto tan venenoso, que con tal de dañarte, se perjudica a sí mismo, produciendo en tí tan malas sensaciones, que empiezas incluso a no reconocerte.
En los dos primeros casos es fácil desear suerte, no te importan demasiado ni los hechos ni las personas, pero en el último…., cuando te toca, y la vida es larga así que alguna vez siempre te toca, es cuando es casi imposible desear algo bueno….es muy difícil aguantar el mal y a la persona que lo provoca…, es insoportable ser bueno cuando te están hiriendo de muerte…., no somos santos y tenemos un límite…., pues sí, aquí es cuando forzarse a sonreir y desear suerte al malvado, se muestra más efectivo contra su veneno.
Debemos vacunarnos contra este maléfico virus y erradicar de nuestras vidas «la maldad gratuita». Nuestro tiempo es demasiado valioso para perderlo pensando o realizando maldades que nunca compensan. Deseemos suerte a los que ejercen de malos, porque la van a necesitar y sigamos nuestra vida, dejándoles morirse con su propio veneno en el lugar que les corresponda.
Hasta pronto. Vivid y divertíos