Como se acerca el verano, todos queremos tener un cuerpo envidiable y comienza la época de los gimnasios, los paseos, las cremas milagrosas y por supuesto «la dieta». ¡Qué horrible ser! El que la inventó, consiguió destrozar la vida de la mayoría de los humanos y creo que si hubiera sido consciente del monstruo que estaba creando, hubiera desistido de hacer pública su idea.
Las relaciones con «la dieta» son complicadas, enervantes y fastidiosas y aunque supongo que habrá, no conozco a nadie que tenga un contacto saludable y de buen rollo con ella. Aún así, todos en algún momento, hemos querido tener «algún papel en su vida». A la dieta que es muy promíscua y mentirosa, le gusta engatusar y acepta cualquier tipo de relación, simultaneando infinidad de amoríos sin cortarse un pelo. Por sus manos hemos pasado casi todos los humanos y ella ha adquirido tanta experiencia, que se lo sabe todo. Las épocas del año en las que más le gusta atacar son la primavera y el verano, relajándose un poco cuando llega el frío, con el paréntesis de las navidades, que le chiflan. Adora las fiestas de cualquier tipo, aquí tampoco discrimina, e igual mantiene relaciones con personas maduras, jóvenes o intermedias…., incluso le gustan los niños. ¡Es insaciable!
Su vínculo con los humanos va desde el extremo de aquellos que tienen un nexo permanente con ella y son bastante fieles (lógicamente desabridos y aburridos), a los que han tenido una insignificante y fugaz relación con ella, pasando por los que mantienen un tortuoso amorío de empezar y cortar constantemente, o los que tienen un vínculo dañino e imposible y aunque prueben todo tipo de novedades y combinaciones para que vaya bien, no lo consiguen o también el brevísimo contacto de dos o tres días, que acaba fatal y que ella consigue iniciar con sus falsas promesas.
Como todos, he caído en sus redes y he mantenido relaciones con ella y aunque esporádicas y muy ocasionales, me han enseñado, que juega con nuestros miedos (miedo al rechazo, a la necesidad de gustar a los demás, a no cumplir las premisas de belleza y encanto) y con esa obsesión irrefrenable por lograr ese físico que se ha establecido como perfecto…. por eso, ahora que ya tengo muchos años y aunque sigo siendo muy coqueta, he decidido romper totalmente con «la dieta», ignorarla, olvidarla, apartarla de mí y no volver a pensar en ella por mucha curiosidad que sienta por su poder. Por fin, me he reconciliado con mi físico, con mi aspecto, con mi carácter y con mi vida, son los míos y me gustan. No soy perfecta, pero me agrado y no estoy dispuesta a permitir que «la dieta», este mal personaje, vuelva a hacerme sentir fea, gorda o inadaptada, para colarse de nuevo en mi vida y amargarme.
Quiero ser feliz con lo que soy y tengo y no voy a permitir que me cree problemas ficticios para aprovecharse de ellos. Hasta aquí llegó mi relación con ella. Que aprenda a cuidar y mimar sólo a aquellas personas que realmente la necesiten y se deje de revolotear y picar por todos los sitios. ¡Yo ya no voy a hacerla el juego más!
Buen finde. Vivid y divertíos.
