¡¡¡Las palabras!!! Cómo me gustan y como nos facilitan expresar sentimientos, frustraciones, anhelos… con ellas todo es más fácil casi siempre, aunque a veces nos compliquen las cosas, ¿verdad?
Hoy me he topado con dos artículos muy agradables. Uno de ellos describía palabras bonitas del idioma español (estoy segura de que muchos lo habéis leído) y el otro nos enseña palabras de otros idiomas que necesitas en tu vida y que no existen en nuestra lengua. Me han parecido un gran descubrimiento pues creo que son sonoras, dulces, intrigantes en algún caso, pero sobre todo ricas y llenas de vida. Es una pena que apenas se pronuncien en la actualidad. Veréis…
MELIFLUO, un sonido excesivamente dulce, suave o delicado; INEFABLE, algo tan increíble que no puede ser expresado en palabras; SERENDIPIA, hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta; LIMERENCIA, estado mental involuntario, propio de la atracción romántica por parte de una persona hacia otra; ETÉREO, extremadamente delicado y ligero, algo fuera de este mundo; INMARCESIBLE, que no puede marchitarse; ARREBOL, cuando las nubes adquieren un color rojo al ser iluminada por los rayos del sol; IRIDISCENCIA, fenómeno óptico donde el tono de la luz varía creando pequeños arcos iris; AURORA, luz tenue y en tonos rosados, que aparece justo antes de la salida del sol; EFÍMERO, aquello que dura un corto periodo de tiempo… ¿Suenan bien, verdad?
Otro maravilla es encontrar por fin, una palabra para describir situaciones que no sabías denominar. Son buenísimas y a lo mejor podéis utilizarlas… IKTSUARPOK, ( del esquimal), salir para ver si alguien está viniendo; CULACCINO, ( del italiano), la marca que deja un vaso frío en una superficie; MANGATA, (del sueco) el camino de luz que deja la luna al reflejarse en el agua; NUNCHI, (del coreano), la capacidad de saber leer el estado emocional de otras personas; CAFUNE, (del portugués), pasar los dedos cariñosamente por el pelo de una persona; TARTLE, (del escocés), ese momento de vacilación al presentar a alguien porque te has olvidado su nombre; MANJA (del malayo), el comportamiento aniñado que a veces tienen algunas mujeres; GIGIL, (del filipino), el impulso de pellizcar algo que es insoportablemente tierno; y por último una que integraré seguro en mi vocabulario la griega MERAKI, hacer algo con amor y creatividad, poniendo el alma en ello.
Es divertidísimo integrar en tu forma de hablar ese tipo de palabras, las primeras porque enriquecen y son sonoras y delicadas y las segundas porque completan tu forma de expresarte y encima son ocurrentes. Hoy es un post extraño, pero me apetecía compartir con vosotros estos hallazgos, y a aquellos que os gusten tanto las palabras como a mí, sé que me lo agradeceréis.
Las palabras somos nosotros, nuestras vivencias, nuestras ideas, nuestros pensamientos. Con ellas podemos manifestarnos, ser, expresar, querer, odiar, soñar… en una palabra, VIVIR y cuando las pronunciamos las cosas suceden, adquieren forma y sentido.
Hasta otro día, vivid y divertíos siempre.
