La experiencia es ese término que nos hace creer, cuando ya hemos pasado una barrera de edad, que conocemos más de «todo» de lo que en realidad sabemos. No es que diga que se tengan todas las respuestas, no, eso es imposible, pero sí digo, que llegas a creerte presuntuosamente, que por haber vivido algunos años, haberte enfrentado a algunos problemas o haber disfrutado infinidad de momentos, ya dominas la mayor parte de las respuestas y la vida ya no puede sorprenderte.
Esta absurda forma de pensar en tí mismo como alguien «sabio», hace que cometas, en aras de la experiencia, el más grande de los errores, creer que puedes controlar tu vida o enseñar a los demás a manejar la suya pues ya nada ni nadie te puede enseñar gran cosa. No puedo echar la culpa sólo a «nuestro yo», pues nos han enseñado a pensar que todo lo vivido sirve de conocimiento para nosotros y para los demás y por ello caemos en ese error cuando creemos cumplir esos requisitos, por los años cumplidos, porque otros te halagan con lo mucho que sabes, o porque tienes conocimientos que te han dado éxito en tu vida profesional.
Esto, que es una gran falta de respeto hacia El Universo, hace que éste, con su especial sentido del humor, nos de una nueva y perversa lección y nos cambie de repente todas las preguntas y su escenario, para que te sientas desvalido, ignorante y aterrorizado, a pesar de tu experiencia, ante lo desconocido, ante aquello que no tienes estudiado, probado o consensuado contigo mismo, precisando de nuevos conocimientos para poder contestar a las preguntas desconocidas o enfrentarte a las nuevas situaciones. ¡Es curioso esto de vivir! Nunca sabes que sorpresas te depara y por donde va a desparramarse, porque inevitablemente y aunque hayas fabricado una preciosa y consistente valla para proteger el camino que tantos años y vivencias te ha costado construir, siempre, siempre se desparrama.
Nadie se libra y por ello creo que no es bueno creerte que ya lo sabes todo, en principio porque probablemente no sea cierto, pero lo más importante porque estas poniendo en duda que la vida, tu vida, pueda dar más de sí, y eso es triste ¿no? Lo más curioso y gratificante de esta extraña sensación que el Universo te envía y que te hace cuestionarte todo otra vez, es que es el inicio de un nuevo camino, es la posibilidad de volver a tener sorpresas, de valorar las cosas con otra perspectiva, de no acomodarte en aquello conocido, de no dejar que la vida se convierta para ti en algo monótono y aburrido para que sigas viviendo a tope no dando nada por concluido.
Tengo amig@s que lo llaman, «cansancio de vivir», «crisis de la edad»…..yo lo llamo «nueva oportunidad» y creo que la mejor forma de afrontarla es sumergirte de lleno en ella, empezando desde cero a conocer todos sus aspectos, buscando, como un aprendiz, las respuestas a esas inesperadas preguntas. A eso, amigos, yo lo llamo vivir….. y me gusta.
En esta nueva etapa, vivid y divertíos.
