Antídoto contra el odio…

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¿Es genial, verdad? Al adolescente que contestó esto a su madre en una regañina, le acabo de colocar en el pódium de campeones. No creo que supiera muy bien lo que decía, pero es grande ¿no creéis?.

¡Cuántos malos ratos nos evitaríamos si lo pudiéramos conseguir! ¡Es tan difícil abstraerse de lo que la mala gente intenta hacernos! Muchas veces cuando tengo un mal día de esos en los que te enfrentas, pues no queda otra, con gente envidiosa, tibia y mal encarada, que sientes que te odia tanto, que haría cualquier cosa por destruirte, me gustaría tener un botón, que al oprimirlo colocase a ese personaje con un número  esperando a que me importase, pero a mí, no sé a vosotros, siempre me ha costado mucho aceptar el odio, creo que es un sentimiento muy difícil de experimentar y por eso no lo entiendo. Tendré que practicar….. o no?

Son tantas las personas y cosas estupendas que nos rodean que debería ser complicado que una  «chunga» sea la que más daño pueda hacerte. Pero mira tú que tontería que lo que la gente que no te quiere piense o te haga, nos afecta más que las cosas maravillosas que todos los días te dan las personas que te aprecian. Bueno, ésto no es del todo cierto pues el cariño se guarda en el alma y el desprecio se arroja a la basura.

¿Os acordáis de esas películas del oeste en la que había un pueblo entero acobardado por un pistolero canalla que campaba a sus anchas? Pues esto es igual. Los «mala raza», como sólo tienen  miseria en su vida y nada que perder, todas las noches eligen a quien van a poner en su punto de mira y atacan con tanta insistencia y son tan perseverantes, que acaban consiguiendo que la buena gente, que intenta vivir sin problemas, se canse y se retire. Es su estrategia y lo triste es que como en muchas ocasiones ganan, siguen haciendo lo mismo una y otra vez.

 Lo que si es cierto, en todos los ámbitos de la vida, es que los vagos, mal encarados,  los que desprecian todo y a todos, los que disfrutan con el dolor de los demás, aunque son muy pocos, hacen tanto ruido y tienen tanta experiencia en  hacer daño que consiguen triunfar. ¡Es inaudito que les sigamos dejando hacernos daño!

¡Ya está bien! Por mi parte y ojala seamos muchos,  he decidido que no puedan conmigo, que voy a conseguir arreglar el botón de «no me importa» y no dar la oportunidad a los «chungos» de triunfar. Sé que me va a costar pues ellos juegan con la ventaja que llevar en los genes su vileza, pero como creo que todo lo que la vida te quita te lo devuelve siempre con intereses, pues tanto ellos como  nosotros recibiremos al final lo que nos merecemos.

Hay que aguantar el tirón cuando nos topemos con sangre negra, y cuando no podamos más,  les damos  un número y que esperen  a que nos importe. Sé que es complicado pero solo pensar en ello, hará que nos riamos, y así aguantaremos un poquito más.

Hasta mañana. Vivid y divertíos

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