¡Qué cierto lo que dice la frase! ¿verdad? ¡Qué mala costumbre tenemos las personas y qué irracional es este asunto! ¿Y porqué hacemos ésto?, ¿porqué tratamos mejor a cualquier desconocido que a las personas que nos quieren, nos aguantan, nos regalan su cariño y nos prestan su hombro cuando lo necesitamos? ¿Qué es lo que hace que seamos tan injustos?
Alguna vez me había dado cuenta, pero ahora que me he puesto a pensar en ello, veo que lo hacemos de forma espontánea, sin pensarlo. Nos esforzamos con la gente extraña para que no padezca nuestro mal humor y somos terriblemente desconsiderados, en cantidad de ocasiones, con las personas que más queremos. Creo que una de las razones que nos lleva a ser tan irrespetuosos con los nuestros, cuando estamos de mal humor, es el mal entendido exceso de confianza. Es poco racional, lo sé, pues si pensáramos en ello nos daríamos cuenta que los nuestros también tienen sentimientos y que aunque no te van a tener en cuenta la bronca y el mal humor, ni te van a juzgar por tu desahogo, igual que tampoco tú a ellos, es total y absolutamente desconsiderado.
El problema es que hemos entrado en el «círculo de desahogo» que es poco recomendable e inaceptable, pues nuestros seres queridos no tienen la obligación de aguantarnos….¡después nos quejamos de que las relaciones se van deteriorando!. No, no es bueno, no es sano y no es recomendable para nadie. Si somos considerados con los extraños por educación o por no sé qué…. deberíamos de serlo muchísimo más con las personas que nos quieren, y sonreírles mucho más, ser mucho más educados, más sutiles, más tiernos… si hay que abroncar y descargar con alguien que sea con los desconocidos, que aunque no tengan la culpa de nada, no nos importan tanto como los nuestros, ¿no?
Hay que llegar a un acuerdo con nosotros mismos desde ya. Si queremos bronca o estamos de mal humor, salgamos a tomar el aire o compremos un saco de boxeo y desde luego, hay que dejar de abusar de la confianza que nos dan los seres queridos, pues son los que menos se lo merecen. Seguro que conseguiremos que nuestras relaciones importantes no se deterioren por razones ajenas a ellas. Nuestra gente querida se merece que la tratemos con afecto, con sonrisas y palabras bonitas, no dejemos para ellos sólo los restos, habiendo desperdiciado en los desconocidos nuestra bolsa de buenos cariños y respeto.
No sé vosotros, pero mi propósito a partir de hoy, será buscar la forma de descargar mis broncas y malos humores, en otro sitio o con otras cosas, que no sean mis seres queridos. Tengo que erradicar totalmente esa fea y mala costumbre.
Con nuestra gente querida, sólo vivir y divertirse y si hay que reñir que sea por alguna razón que les afecte.
