¡Jajajajaja….es auténtico! Siempre caemos en el mismo error, o contestamos demasiado deprisa y metemos la pata o nos atascamos y quedamos como memos. Es irremediable y curioso, pues cuando estamos solos somos mucho más ingeniosos y se nos ocurren cosas geniales que se evaporan con la misma rapidez que llegaron, en el preciso momento que tenemos que dar esa respuesta inteligente, avispada, y genial. Es un problema muy generalizado y en ese momento quedamos como auténticos estúpidos.
¿Y porqué? Somos inteligentes, tenemos capacidad de reacción, podemos enfrentarnos a un montón de problemas y bravuconerías, ¿cómo no vamos a saber dar la respuesta genial? Bien, pues parece ser, que sólo la damos cuando delante de un espejo hablamos con nosotros mismos. Es entonces cuando nos imaginamos situaciones y buscamos una manera ocurrente de afrontarlas, contestando de la forma más adecuada que se merece el interlocutor. Lo tenemos todo preparado y atacamos el día con el estupendo pensamiento de que nuestra gran elocuencia y capacidad de reacción y, por supuesto, el habernos preparado para ello, harán que demostremos al mundo y a nosotros que sabemos lo que hacemos.
LLega el momento y «alguna maravillosa persona» nos suelta una pregunta o nos dice una frase a la que nos gustaría contestar magníficamente y nos oímos dando la respuesta menos adecuada y más estúpida.¡Con lo fácil que era! Cuando después piensas en la situación, te quedas anonadado, no te explicas porque no has sabido dar esa gran réplica que habías preparado y te sientes como un patoso, pues a los cinco segundos justos de haber contestado, se te ocurre «la respuesta genial», esa que tenías que haber soltado. ¿Pero qué es lo que pasa, si tú eres ocurrente e inteligente…?, ¿será que en el fondo somos unos grandes tímidos?, ¿o será que nuestra cabeza, decide por nosotros que no debemos mostrar al mundo nuestro conocimiento?, ¿ quizás será que la gente nos apabulla y amedrenta más de lo que queremos reconocer? ¿o a lo mejor que todavía no tenemos el suficiente control sobre nosotros?
No lo sé, me parece inaudito, pero si sé que nos bloqueamos y actuamos como personas tontas y menguadas y dejamos las cosas sin decir como hubiéramos querido. Habrá que pensar en ello y encontrar la forma de espantar definitivamente esos fantasmas que nos bloquean, porque estaréis conmigo, que en el mundo hay mucha gente que se merece una respuesta genial a sus comentarios, y ese arte es lo que todos nosotros y nuestra inteligencia debemos dominar para no permitir que nos dejen en ridículo, que aunque es gracioso a veces, no deja de ser una estupidez cuando sabemos hacerlo bien.
Como veis, otro nuevo reto, enseñar a los «duendes de las palabras», que no deben intervenir para que parezcamos estúpidos cuando somos sometidos a algún comentario al que tenemos que contestar de forma rápida e ingeniosa. Seguro que hay una forma de convencerlos.
Mañana, seguro, otro gran miércoles. Vivid y divertíos.
